Morelos revolucionario, Bolívar reformista

Artículos, Número 1
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Esbozo de una crítica a la razón colonial en el Perú

Artículos, Número 1

Por Luis G. Lumbreras

El Perú ha llegado a este final del siglo XX con una crisis acumulada cuyo signo más característico es el deterioro de todas las instancias de relación entre las gentes. Hay un visible quiebre entre el país formal y el país real, de modo que lo que se dice no es lo que tiene que hacerse, y lo que se hace no tiene que sujetarse a ningún otro juicio que el de las circunstancias y sus actores. Esta situación cruza todas las instituciones e implica a todas las personas. Dicho de otro modo, no existen reglas de juego establecidas, y las que existen no están sujetas a obediencia necesaria.

El que quiera definir el Perú finisecular deberá decir que asistimos a una grave crisis económica que ha provocado el colapso de la producción y la reducción del consumo a niveles que están por debajo de la supervivencia en la mayor parte de la población; deberá reconocer que asistimos a una aguda crisis del sistema jurídico-político, que no sólo muestra ineptitud gerencial y exceso burocrático sino también la incoherencia entre sus principios rectores y el ejercicio de sus atribuciones. Tendrá que precisar que vivimos en un estado de guerra interna no convencional, que se nutre en igual forma de la violencia de los insurrectos y del terrorismo de Estado; tendrá que decir que nunca hubo en nuestra historia tantos muertos por causas políticas como los que se han venido dando en la década del 80. Tendrá que señalar que la coima es pauta normal de relación entre los servicios estatales y los usuarios civiles, en todos los niveles, a tal punto que su carencia se señala como extraordinaria y digna de premiación. Que se ha roto el principio de autoridad, que se ha debilitado el sentimiento de solidaridad, que no hay seguridad, que los derechos se reconocen de modo selectivo y arbitrario…